OTITIS POR LAS AGUAS DE LAS PILETAS Y LOS RÍOS.

Regionales 11 de enero de 2020 Por

La otitis externa, también llamada otitis del nadador, es muy frecuente en verano. Según algunos estudios, entre el 80 y el 85%, de las otitis externas se producen durante el verano. Se adquieren en piscinas, playas y ríos. En rio negro 50 de cada doscientas personas padece durante el verano este problema.
La otitis externa consiste en la inflamación del conducto auditivo externo.

Este conducto es la porción del oído situada entre la oreja y el tímpano. La otitis externa es una infección del oído externo y del canal auditivo. Con frecuencia es causada por agua que queda retenida en el oído al nadar, ducharse o bañarse. También puede ser causada por limpiar o rascarse la oreja y por problemas de la piel como la psoriasis o el acné.

La otitis externa la pueden provocar diferentes tipos de gérmenes (bacterias u hongos). En condiciones de piel íntegra, no humedad y temperaturas normales, los gérmenes permanecen en la piel sin producir problemas.

Sin embargo, en verano, al aumentar la temperatura y la humedad, provocan la maceración de la piel del conducto y la consecuente infección. Esto ocurre con más frecuencia en esta época porque los baños en las piscinas son más habituales en periodo estival, pero puede producirse en cualquier otra estación del año siempre que se exponga continuamente al contacto con el agua en las piscinas. La otitis externa no es contagiosa. Se produce en personas que tienen o han tenido algún tipo de lesión en la piel del conducto auditivo externo o permanecen mucho tiempo bajo el agua. Aunque puede darse en cualquier edad, es más frecuente en niños, sobre todo en época de piscina.

Los gérmenes pueden estar en el agua o en nuestro propio oído esperando las condiciones óptimas para la infección.

La otitis externa puede producirse tanto por bacterias (la más frecuente) como por hongos.

Síntomas
La persona que padece una otitis externa puede presentar alguno o todos los síntomas siguientes:

Dolor de intensidad variable. Es el síntoma predominante. Aumenta al presionar en la región anterior del oído y al tirar de la oreja hacia arriba.
Secreción amarillenta.
Pérdida de audición, habitualmente temporal, si la inflamación bloquea el conducto.
Picazón. A veces intenso, que lleva a arrascarse la zona con algún elemento que pueda lesionar la piel, con el consiguiente empeoramiento de la infección. Debe evitarse la manipulación y rascado.


Tratamiento


La otitis externa suele responder bien al tratamiento y su resolución completa puede durar de 6 a 7 días, aunque el alivio de los síntomas se puede notar al segundo o tercer día.

Debe ser tratada por un médico, sobre todo en lo referente a la utilización de medicación con antibióticos por gotas o vía oral. Se utilizan tratamientos tópicos –gotas directamente al oído- con antibióticos. Que deben administrar hasta tres días después de la desaparición de los síntomas.

Inicialmente puede tratarse el dolor con analgésicos (paracetamol o Ibuprofeno). En muchos de los casos es suficiente.

Es muy importante no arrascarse el oído, no utilizar bastoncitos, ni objetos como clips u horquillas, porque lesionan la piel macerada y retrasa la curación.

Las personas diagnosticadas previamente de diabetes, disminución de las defensas, o ancianos, son más propensas a desarrollar complicaciones importantes, por lo que el seguimiento del proceso debe ser más estrecho y, en ocasiones, requiera tratamiento antibiótico vía oral (pastillas) o por vena. Estos pacientes deben ser especialmente cuidadosos en el seguimiento del tratamiento y consultar con el médico ante cualquier síntoma como disminución de la audición o dolor en la zona circundante de la oreja.

La desaparición de los síntomas no siempre quiere decir que se ha curado la infección, y una resolución incompleta puede suponer la recaída en los días siguientes, sobre todo ante una pronta exposición al contacto con el agua de las piscinas o mar.

Prevención
Las medidas que se deben tomar para evitar la otitis de las piscinas sirven también como normas generales de cuidado de los oídos:

No introducir nada en el conducto auditivo -Bastoncillos, clics, horquillas…Etc. ya que dañan la piel y favorecen la producción de otitis. El conducto auditivo tiene su mecanismo de autolimpieza.

A la salida de la piscina, el río o la ducha, sacudir la cabeza para retirar el agua del conducto.

Secar y limpiar el conducto con un paño fino o toalla envolviendo en el dedo meñique. En personas propensas a padecer otitis externa se puede utilizar secador de pelo a temperatura baja y a varios centímetros del oído. Existen en el mercado pequeños secadores con batería para este uso.

Evitar nadar en aguas contaminadas.

Evitar el uso prolongado de tapones para los oídos.

Si aparecen los primeros síntomas (picazón, dolor..etc) evitar bañarse o lavar la cabeza.

Los tapones de oídos para el baño no son aconsejables para prevenir una otitis externa en un oído normal. Su uso únicamente estaría justificado en anomalías anatómicas que hacen difícil que el agua salga del conducto con las medidas comentadas previamente, en conductos con especial sensibilidad a productos para el tratamiento de las piscinas o en oídos que presentan una perforación timpánica.

La utilización de tapones de oídos para el baño cuando se practica natación en piscinas u otros lugares reduce el grado de humedad. No se deben usar de plástico ya que puede dañar, por el roce, la piel del conducto auditivo externo. Se pueden usar tapones que se encuentran a la venta en el mercado (silicona, polivinilo), así como los fabricados por uno mismo, de algodón envuelto en vaselina. Es importante que se ajusten perfectamente al conducto para no permitir el paso de agua. Se deben limpiar o desechar cada vez que se utilicen.

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